jueves, 4 de octubre de 2012

MINISTERIO DE LA PROFECIA II


EDIFICADOS SOBRE EL FUNDAMENTO DE LOS APOSTOLES Y PROFETAS
Efesios 2: 20-21 (RV 60)
“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado va creciendo para ser un templo santo en el Señor”
Sin olvidar nunca que tal como dice Efesios 2:20 la piedra angular que sostiene la iglesia es el Señor Jesucristo, y que sólo dirigidos por Cristo la obra puede crecer bien coordinada (Ef. 2:21), no podemos obviar que los ministerios apostólicos y proféticos son los delegados por Dios para traer fundamento a su iglesia. Tristemente hoy día no solo desconocemos totalmente la funcionabilidad de estos ministerios dentro de la iglesia, sino que hay grandes cantidades de hermanos ministrando como apóstoles y profetas sin tener un auténtico llamamiento de lo alto para dichos ministerios. Muchos piensan que por el sólo hecho de haber profetizado ya son profetas de oficio, y otros que por el sólo hecho de que sus iglesias crecen y dan cobertura a ciertos ministerios ya son apóstoles, cosa que no es verdad, tomemos el ejemplo del rey Saúl, él no era un profeta de oficio, ni era un caso como el de David que fue un rey que también tuvo la oportunidad de ministrar continuamente lo profético (tal cual vemos en los llamados salmos mesiánicos), sino que también destacó como salmista (adorador) y se distinguió a su vez como guerrero. Saúl puesto que había sido ungido como rey, básicamente debió haber fluido como gobernante, pero como mencioné antes, Saúl en su momento fue usado proféticamente, pero esto no lo hizo un profeta de oficio; así mismo hoy día cualquier ministerio distinto al profético puede profetizar en un momento dado, sin necesariamente por esto, ser un profeta de oficio.
1 Samuel 19: 22-24 (RV 60)
“Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá.
Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá.
Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?
1 Samuel 19: 24 en La versión Biblia al Día dice lo siguiente:
“Alguien le dijo que estaban en Naiot, pero en el camino a Naiot, el Espíritu de Dios vino sobre Saúl y él también comenzó a profetizar. Se despojó de sus vestiduras y estuvo desnudo todo el día y toda la noche profetizando con los profetas de Samuel. Los hombres de Saúl no lo podían creer.
-¡Cómo!- exclamaron- . ¿Saúl entre los profetas?

Se puede decir que en el Antiguo Testamento existían tres llamados básicos que son:
·         Profeta
·         Rey
·         Sacerdote


Personalmente me parece que a éstos se les pueden sumar dos más, que son el juez y el levita lo cual suman cinco llamados claves para el cumplimiento del plan de Dios  en el A.T.

 En el Nuevo Testamento hay 5 dones ministeriales básicos para el cumplimiento de la obra estos son:
·         Apóstol.
·         Evangelista.
·         Maestro.
·         Pastor.
·         Profeta.
 Como vemos el único llamamiento funcionando en ambos períodos es el del profeta. En el antiguo pacto no aparecen los apóstoles y los evangelistas; y en el nuevo pacto no vemos a Dios ordenando a ungir a nadie como: rey, juez o sacerdote. Quizás esto se deba a que en Cristo todos los cristianos sin excepción somos vistos por Dios como reyes y sacerdotes tal cual era el diseño aparecido en Éxodo 19:6, y que se confirma en Apocalipsis 1:6 y 5:10.

LOS DONES MINISTERIALES

La palabra griega carisma se traduce como don, todos los creyentes tenemos algún don dado por Dios.

1 Corintios 7: 7 (RV 60)
“quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro”

El Nuevo Diccionario de La Biblia dice esto:

“El término griego carisma que se traduce como don, señala al resultado de una obra que hace el Espíritu Santo en el creyente, habilitándolo con alguna capacidad especial para el desempeño de una función en el cuerpo de Cristo (Efesios 4: 12). El don es una manifestación del Espíritu para provecho. (1 Corintios 12:7). El Espíritu Santo reparte los dones soberanamente, “como Él quiere” (1 Corintios 12: 1). Esa capacidad así obtenida es una gracia que le sirve para ayudar a la edificación del cuerpo, Romanos 6: 23 dice que “la dádiva (carisma) de Dios es vida eterna”. Ese es el primer carisma que todo hombre debe recibir. Luego, “cada uno tiene su propio don de Dios” (1 Corintios 7: 7; 1 Pedro 4:10), como una cualidad irrevocable otorgada por Dios con el llamamiento (Romanos 11: 29). Lo ideal es que se pueda decir de una iglesia local: “Nada os falta en ningún don” (1 Corintios 1:7). “Hay diversidad de dones” (1 Corintios 12:4), a causa de “la multiforme gracia de Dios”, y hay que saberlos ministrar (1 Pedro 4:10). A veces el don está en la persona pero hay que despertarlo (2 Timoteo 1:6).
En el Nuevo Testamento se nombran los siguientes dones: en 1Corintios 12: 4-11, “palabra de sabiduría”, “palabra de ciencia”, “fe”, “dones de sanidades”, “hacer milagros”, “profecía”, “discernimiento de espíritus”, “diversos géneros de lenguas”, “interpretación de lenguas”. En Romanos 12: 3-8, “profecía”, “servicio”, “enseñanza”, “exhortación”, “presidir”, “hacer misericordia”. En Efesios 4: 7-12, “apóstoles”, “profetas”, “evangelistas”, “pastores”, “maestros”. En 1 Corintios 7: 9, el “don de continencia”.
Hay diferencias de opinión sobre si estas listas deben ser consideradas como exhaustivas o no.”
(Tomado de: El nuevo Diccionario de La Biblia; Editorial Unilit; 1999).

Sumando todos los dones mencionados anteriormente dan un total de 20, pero como esta lista para unos es exhaustiva y para otros no, personalmente soy de la opinión que en ella hay que añadir al don de intercesión.




Profeta Germán J. Rivas impartiendo en un seminario realizado en la Iglesia Maranatha- Caracas


EL SEÑOR POR SU ESPIRITU NOS IMPARTE DONES

Gracias a Jesús  todos los cristianos nacidos de nuevo tenemos algún don que nos equipa para la obra, nadie, absolutamente nadie, ha sido dejado a un lado por el Señor sin recibir uno o varios dones.

Efesios 4: 7-8 (Biblia al Día)
“… Cristo ha dado a cada uno dones diferentes. El salmista dijo que cuando el Señor regresara triunfante al cielo, después de resucitar y triunfar sobre Satanás. Daría generosos dones a los hombres”

Es gracias a la victoria de Jesucristo que los hombres tenemos la posibilidad de ser bendecidos con los dones celestiales; los cuales son dispensados por medio del precioso Espíritu Santo.


EL ESPIRITU SANTO REPARTE LOS DONES A CADA UNO

El Espíritu Santo conoce qué don debe otorgarnos para que seamos efectivos en el ministerio.



1Corintios 12.11 (RV 60)
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como Él quiere”.

Cuando acá se dice: “Como Él quiere” no se refiere a un capricho o a una forma injusta o preferencial de repartir los dones. El Espíritu Santo otorga los dones que necesitamos. No algo como que a este le doy un don de sanidad  y al otro uno de milagros y aquel que esta allá le puedo dar uno de profecía y este don para exhortar que me queda guardadito, bueno se lo voy a impartir a aquella señora que esta sentadita en esa silla. No, como lo dije antes no es por capricho que el Espíritu imparte los dones, Él sabe que necesidad de equipamiento cada uno de nosotros posee para el cumplimiento del llamado personal.

¿PARA QUE SON LOS DONES?

De seguro no son para sacar provecho de ciertas circunstancias como intentó hacerlo Balaam (Números 22: 6 – 7; Judas verso 11; 2 Pedro 2:15-16). Ni tampoco para aprovechar la superioridad que la unción puede dar en ciertos momentos tal cual lo hizo Sansón, que utilizó en ocasiones muy neciamente sus dones y habilidades (Jueces 14: 12- 19)

          Los dones que nos son impartidos son para provecho, o sea para beneficio.

1Corintios 12: 7 (RV 60)
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho”

El apóstol Pablo escribió a los corintios que el que habla en lenguas espirituales, se edifica a sí mismo, pero el que profetiza edifica a la iglesia.

1 Corintios 14:4 (RV 60)
El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia”.

Allí vemos dos cosas primordiales, una es que los dones pueden ser de edificación tanto para el creyente que los usa, como para la iglesia que los recibe, o sea, que son para provecho personal y para el beneficio del colectivo de la iglesia. Aquí aprovecho para resaltar nuevamente el verdadero propósito de los dones ministeriales del apóstol y del profeta: la edificación del cuerpo de creyentes que conforman la iglesia de Cristo, tal cual vimos  al comienzo cuando leímos Efesios 2:20 y mencionamos hace poco cuando nos referimos a 1 de Corintios 14:4.
(TOMADO DE. ADIESTRANDONOS EN LO PROFÉTICO, GERMAN J. RIVAS, EL SHADAY, 2012)

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